Velero clásico Ora et Labora restaurado en el puerto de Playa Blanca, Lanzarote

Lanzarote Traditional Sailing: el regreso de un velero que se negó a morir

Hay barcos que se compran, se usan y un día desaparecen del mar.
Y luego hay barcos como el Ora et Labora: los que parecen tener una voluntad propia, los que sobrevivieron a más de un siglo de cambios, los que se quemaron, se hundieron, se abandonaron… y aun así no dejaron de esperar a que alguien los devolviera al agua.

Su regreso a Playa Blanca no es un proyecto empresarial ni un capricho estético:
es una restitución del mar a un barco que nació para navegar.

Cuando volvió a tocar el agua por primera vez, después de tantos meses de restauración, el momento fue extraño y hermoso a la vez. No había velas ni había prisa. Solo la maniobra del motor, el movimiento del agua contra el casco y esa impresión que cualquiera entiende cuando algo vuelve a funcionar después de mucho esfuerzo:

el barco está vivo otra vez.

Un velero con arrugas, cicatrices y memoria

El Ora et Labora nació cuando Alemania todavía construía barcos como se construyen los violines: con madera seleccionada, manos expertas y una idea clara de belleza funcional.
Ha visto guerras, mares hostiles, redes de pesca, puertos que ya no existen, tripulaciones anónimas.

Sobrevivió a lo que no suele sobrevivir un barco:

  • salió ardiendo en Playa Blanca

  • quedó abandonado durante décadas

  • pasó de manos que no supieron qué hacer con él

Y aun así, seguía ahí.

No pedía lujo. Solo pedía volver a flotar.

Cuando se reflota un barco así, claro que piensas en que algún día habrá gente haciendo fotos, sonriendo y contando que ha navegado en un barco único.

Pero ese día de pruebas no iba de eso.

Iba de devolver estabilidad, de comprobar que el casco responde y de volver a confiar en el mar.

Justin Kusevic, armador y capitán del Ora et labora conduciendo el barco.

Alguien que decidió escuchar al barco

Todo proyecto de recuperación necesita una persona que no se rinda a la lógica.
Ese alguien, en este caso, fue Justin.

Justin creció entre barcos, aprendiendo la disciplina del mar desde niño.
Cuando conoció el Ora et Labora, no vio un barco viejo: vio una historia interrumpida.

Justin invirtió miles de horas y miles de euros. Madera nueva, motor nuevo, aceites, herramientas, días con olor a sal y a metal.

No para presumir de barco.
Para devolver el barco a su sitio natural: el mar.

No será un charter más. Será algo más honesto.

Cuando el Ora et Labora vuelva a navegar —con velas, con viento real— no será un barco para ruido, fiestas masivas ni consumo rápido.
Será un barco para:

  • mirar el mar antes de fotografiarlo

  • sentir la madera bajo los pies

  • escuchar cómo crujen los obenques

  • recordar que navegar fue un oficio antes que una atracción

Habrá rutas. Habrá público. Pero lo esencial no será “qué incluye”, sino qué despierta.

Playa Blanca como punto de partida

No es casualidad que el proyecto nazca aquí.
Playa Blanca tiene ese equilibrio de calma y horizonte abierto que convierte cada salida en un diálogo: volcán, agua, viento, silencio.

No importa si eres marinero, turista o nadie con experiencia.
Hay cosas que te tocan porque sí.
Un barco con cicatrices es una de ellas.

¿Y ahora qué?

Ahora quedan velas por montar.
Herrajes por ajustar.
Horas de pruebas.
Una fase nueva que pide paciencia y respeto.

Pero nada de eso pesa. Porque ya se logró lo esencial:

El barco está en el agua.

Todo lo demás —la primera vela izada, la primera travesía, la primera persona que se emocione a bordo—
será consecuencia natural de este momento.

Esto no va solo de barcos. Va de historia.

Si algún día subes al Ora et Labora, que sepas qué…

Es memoria flotante.
Es un acto de resistencia cultural.
Es un recordatorio de que hay objetos que merecen futuro, aunque su economía no lo justifique.

El mar entiende eso mejor que nadie.

Y cuando las velas por fin se abran,
cuando el barco se incline y avance sin ruido,
cuando el viento haga su trabajo…

Lanzarote Traditional Sailing ya no será un proyecto. Será un legado.

Esto no va solo de barcos. Va de historia.

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.